UNIVERSO EXTINCIÓN

Un viaje por algunos de sus espacios

No basta con mirar, hay que abrir lo mirado.
Meterse en ello y ser capaz de identificarlo, reconocerlo.
En ocasiones, al forzarte a mirar las cosas una y otra vez hasta que se abra un significado nuevo, descubrimos una manera nueva de relacionarnos con lo que miramos.

Una vez abierto, una vez que todas sus vertientes significativas, sus posibilidades expresivas o sus usos quedan expuestos o descifrados por nuestra mirada, lo físico se desvanece y queda el esquema corporal de lo que miramos.
El esquema corporal es como el esqueleto de las cosas.
En ese esqueleto simple hendimos nuestra historia con ese objeto o con esa persona.
Vemos el fantasma interior que lo habitaba.
Vemos fantasmas una vez que somos capaces de recuperar la esencia primigenia de las cosas.
Todos hemos mirado un cuerpo muerto. Hemos pensado en la posibilidad de que se liberase de esa muerte y volviese.
Pero… ¿Qué sucede con todo eso que lanzamos al mundo estando vivos, esos pensamientos, palabras, todas esas fotos que nos hicimos, todas esas grabaciones de voz que dejamos, todos los aciertos que hicieron avanzar a alguien cuando estaba estancado?
¿Qué sucede con las caricias que provocaron paz o con los besos que trajeron vida?
¿Qué ocurre con todo ese cariño que dimos o con los insultos que hirieron? ¿Acaso no forman parte de algún aspecto del mundo? ¿No se quedan aquí entre nosotros como una energía transformada? ¿O son devueltas al cosmos y viajan como energía eléctrica invisible para provocar pequeñas explosiones interestelares?

En Extinción todos los personajes han avanzado en ese aspecto y han conseguido que se les abra el significado de la muerte cuando sucede.
Conviven con la transformación de sus muertos, los ven, los escuchan, pero esos muertos son la herencia energética de lo que hicieron en vida, eso es en esencia lo que ven de ellos. No hay un patrón común porque cada uno descodifica la muerte de una manera distinta.

Los muertos vuelven, o los convocan los vivos. Extinción plantea la posibilidad de convivir un tiempo con ellos y entender los significados ocultos que ofrece la vida, la dimensión de lo que a partir de ahora harán sin ellos y las consecuencias de lo que hicieron cuando estaban vivos. Se abren unas posibilidades inéditas entre la gente que va quedando en un mundo que se presenta hostil.

Las simples decisiones pequeñas que en un momento determinado se toman pueden marcar el sino de varias generaciones venideras, y contra la deriva a la que se embarcan esas vidas no se puede hacer nada en concreto. La relación más frágil que existe es la de un padre con un hijo, frágil por la débil línea que les separa y que puede marcar la personalidad del hijo hacia un lado o hacia el otro: dependiendo de las decisiones, mínimas, que el padre tome. Pero el hijo no puede hacer nada contra la educación y los valores que va a recibir, será una consecuencia de ellos y cuando sea adulto poco podrá hacer para cambiarlos. Como hijos estamos en manos de nuestros padres. Se forja lo que somos y seremos en los primeros años de vida.

Abrir lo mirado. Ser capaces de reconocernos ante una situación complicada y sentir la contundencia de nuestra personalidad aplastando esa adversidad. Venciendo. Salir victorioso y lleno de vida. Ese es el anhelo de Extinción. Pero las cosas en las que creemos sostenernos pueden tambalearse cuando en ese enfrentamiento se nos escapa de nuestro control nuestra reacción. Una reacción sobrecargada de exceso de ira, dolor o rabia.

Seguir hacia adelante, hacia las fábricas rojas. En este espacio suceden algunos de los acontecimientos más determinantes. Lo que fue y lo que son ahora. Lo que fuimos y sus cenizas.

Espacios para vivir totalmente independientes de la infraestructura de la ciudad. Son lugares de autogestión de todos los recursos y donde el ser humano se aísla, se aparta del concepto de sociedad y no participa ya en nada colectivo.

En realidad no es un gran puerto. Hace tiempo que los embarcaderos están enmohecidos y las maderas que los construyen están arqueadas por el efecto del agua y el salitre.

La Pizzería Periferia es frecuentada por todo tipo de personajes que van y vienen. Aparecen sin presentación y desaparecen sin historia. Consumen o están estáticos. En este establecimiento se cocinan pizzas con dolor.

EXTINCIÓN

24/25/26 DE MAYO

TEATRO CIRCO MURCIA